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Carta a Nadie

Querido nadie:

Extraño aquellas mañanas cuando me despertabas entre besos y caricias. Extraño aquellos discursos que soltabas para demostrarme que tenias razón. Extraño todas las veces que nos perdimos por no preguntar.

Extraño cada fiesta de cumpleaños sorpresa que me dabas. Extraño cuando se te quemaba la cena y comíamos bocadillos. Extraño cuando nos mirábamos y nos leíamos la mente. Extraño todas las películas de acción que me hiciste ver. Extraño todas las comedias románticas donde te quedabas dormido. Extraño cuando empezabas a cantar en la calle y me hacías bailar contigo. Extraño cada fecha importante que olvidabas. Extraño todas las noches que pasamos despiertos. Extraño todas las veces que me hacías enfadar solo porque para ti estaba más bonita. Extraño cuando no podías esperar para darme un regalo. Extraño cuando me obligabas a sonreír porque no era capaz. Extraño las peleas de almohadas. Extraño ganarte a cada juego que inventabas. Extraño cantar contigo en la ducha. Extraño como me cuidabas cuando la gripe llegaba. Extraño cuando decidiste que las canas te hacían un hombre interesante. Extraño cuando te apuntaste a un gimnasio para no perder tu sex-appeal.

Puede que el destino nos haya regalado el librarnos de mil peleas, de caras feas al despertar, de la monotonía de cada día, de vernos mayores junto a un espejo. Pero hoy, cuando mi cabello es blanco, cuando las arrugas no desaparecen de mi rostro después de sonreír, cuando mis manos ya no son suaves, hoy se que habría merecido la pena. Que si te hubiese conocido te habría regalado mi vida. Y si, todos tenemos nuestra media naranja tu estarás todavía esperándome. Quizás no estuvimos atentos y dejamos escapar el momento pero si en otra vida yo te veo, te hablaré porque siempre has sido muy despistado.

Patricia Liste

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